La primavera es renacimiento

Este inicio de primavera fue diferente, especial para mi. Luego de un largo proceso, me operé y saqué un par de nódulos de las tiroides y paratiroides. Durante varias semanas, algunos meses en realidad, vi a muchos médicos y me hice decenas de exámenes médicos.

Hace algunos años me cuesta bastante ir al médico. El sistema de salud actual tiene grandes deficiencias, y eso que hablo desde el privilegio de poder contar con una atención médica considerada de primera. La tecnología y el conocimiento avanzan de manera muy rápida, pero la atención humana se va deteriorando en ese proceso. No porque los médicos sean malos o no quieran atender bien, sino que los médicos, seguros de salud y hospitales también están muy preocupados con productividad, con la sistematización, con la burocracia, seguridad jurídica, y porqué no, en ganar dinero. Uno como paciente a veces se siente una maquina, que va a diferentes técnicos muy especializados en ciertas partes, y quienes invierten unos 5 o 10 minutos para intentar dar un diagnóstico y tratamiento, como una línea de producción. Causa -> consecuencia -> tratamiento (que en gran parte se dedica a aliviar síntomas). En ese intuito, uno pierde muchas horas, y salvo en ocasiones en que uno tiene algo diferente o más grave, solamente va por la prescripción conocida o confirma algo que ya sabía.

Pero cuando alguien tiene algo más grave como yo, y tiene la necesidad y oportunidad del acompañamiento de los doctores y realización de estudios, puede acompañar mas de cerca el proceso y entender algunas cosas, conocer mejor el tremendo esfuerzo y dedicación de algunos médicos y tener esperanza en que el sistema puede mejorar. Tuve la oportunidad de conocer las dos caras, el proceso de línea de producción donde uno se siente máquina y también la otra cara, donde la atención humana es la característica más importante, aún con médicos que están a veces días sin dormir, con un cansancio enorme y luego de ver a decenas de pacientes con diferentes dolencias. Tuve la suerte de que la atención cálida y humana fue la más notable y la que prevaleció en todo el proceso.

En este proceso solo puedo decir que cada día solo confirmo más la convicción de que las personas deben ser el centro de todo proceso, de toda innovación, de todo el trabajo. Y no solamente deben ser el centro, sino que no debemos socavar la importancia de las personas en los procesos. Los procesos son importantes y deben ser diseñados con la persona en el centro de todo proceso, pero además las personas que ejecutarán los procesos son lo más importante para lograr el objetivo con la calidad deseada. Y todos debemos saber que nuestro rol es el más importante, nuestro criterio, nuestra atención, el conocimiento, nuestra calidez humana, nuestra solidaridad hacen toda la diferencia. Solo dejo un ejemplo para que tengas en cuenta: en una situación de extrema fragilidad en una terapia intensiva, la enfermera que te toque hace toda la diferencia. Su experiencia, amabilidad, trato, preocupación, gestos y confianza pueden que haga que te sientas muy cuidado, o puede que haga que te sientas totalmente aterrorizado, aun siguiendo a rajatabla todos los procedimientos correctos. Tuve la dicha de ser atendido por gente que me hizo sentir muy cuidado.

Quiero agradecer públicamente a muchos doctores que me acompañaron en el proceso. Primeramente al médico de cabecera, el Dr. Raúl Ramirez Nizza, con quién fui a hablar en junio y fue el principal responsable del diagnóstico. Raúl es un doctor formidable, atento y preparado, estuvo decidido a encontrar la dolencia que no me dejaba sentir bien. Es el dr. que acompaña y acompañó todo el proceso, coordinó las consultas, y me dio consejos y seguridad. Es también quién me derivó a varios doctores con los que tuve la oportunidad de consultar a quienes quiero agradecer. El Dr. Walter Cabrera quién me dio el diagnóstico de Hiperparatiroidismo, la Dra. Felicia Cañete, la Dra. Susam Benitez que me iba acompañar en la cirugía pero tuvimos que posponerla, el Dr. Sergio Logwin, incansable, que con tanta amabilidad y correctitud me atendió previo, y postoperatorio, y sigue mi caso de cerca, el Dr. Cesar Gaona quién me atendió en la terapia intensiva y a quien agradezco mucho que también haya acompañado en la cirugía. Un agradecimiento especial al Dr. Luis Bogado Yinde, cirujano muy especializado y experiente en la zona del cuello quién fue el responsable de esa cirugía y a su equipo médico. También debo agradecer al Dr. Morikawa quién encontró el nódulo que se recusaba a aparecer en la ecografía, al patólogo que nos acompañó en la sala el Dr. Cubilla, a los doctores de guardia, a las enfermeras, y a todos los funcionarios que me trataron tan amablemente. Gracias totales.

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